[
SINOPSIS DE LA
PROBLEMÁTICA ESCOLAR DEL NIÑO CON TDAH
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El Trastorno por
Déficit de Atención e Hiperactividad (Véase Introducción al TDAH) afecta
a un 3-5% de los niños en edad escolar y la escuela es, fuera del hogar,
el contexto en el que más dificultades evidenciarán estos niños debido a
la estructura de las instituciones educativas. La tríada diagnóstica de
inatención, impulsividad e hiperactividad produce una serie de
desajustes:
"(...), porque estos niños a menudo tienen
problemas para mantener la atención en el curso de tareas que requieren
un esfuerzo significativo y para completar sus trabajos independientes
en el salón de clase. Su performance en el salón de clase puede
comprometerse por falta de atención a las instrucciones que posibilitan
la ejecución de las actividades. Son otros posibles problemas asociados
con la inatención la pobre ejecución en test; deficientes habilidades de
estudio, cuadernos, escritorios y entregas escritas desorganizados y
falta de atención a la exposición del docente y/o discusiones
grupales."
"Los niños con TDAH a menudo perturban las
actividades en el salón de clase y de esta manera perjudican el
aprendizaje de sus compañeros. Por ejemplo, la impulsividad de ellos
puede exhibirse de formas variadas, incluyendo frecuentes expresiones en
voz alta y sin autorización, hablando a sus compañeros en momentos
inapropiados, enojándose cuando deben enfrentar reprimendas o tareas
frustrantes. La precisión en las tareas, tanto en el aula como en el
hogar, también puede ser dañada debido a un estilo impulsivo y
descuidado de abordar estas tareas."
"Problemas
relacionados con la sobreactividad pueden evidenciarse al dejar los
niños sus asientos sin permiso, jugar con objetos inapropiados (por
ejemplo, materiales en escritorio no relacionados con la tarea en
ejecución), golpeteo con manos o pies y moverse o bambolearse en el
asiento" (G. DuPaul & G. Stoner, 1994)
Además de los
problemas directamente vinculados con aquel grupo de síntomas primarios,
aparecen dificultades de otro tipo aunque con frecuencia estadística
algo menor (Véase Introducción al TDAH):
"la escuela comienza
demasiado a menudo con un fracaso... y desde allí (el niño con TDAH)
continúa cuesta a abajo" (R. Reeve, 1994).
Por ello, sabemos
que un niño con TDAH y de igual capacidad intelectual que otro niño
tiene más posibilidades de fracasar en la escuela ya que es usual
verificar un rendimiento académico crónicamente por debajo de sus
posibilidades. (G. Weiss y col., 1971 y R. A. Barkley, 1998). Si
evaluamos el desempeño a la edad de 17 años, es probable que el ahora
adolescente con TDAH ya haya perdido un año escolar (B. Ingersoll, 1988)
o que un 35% haya dejado la escuela (G. Weiss & L. T. Hechtman,
1993).
Además se ha verificado que a la edad de 11 años, el 80%
de los niños con TDAH tienen un retraso de 2 años en el aprendizaje de
habilidades relacionadas con la lectura, la escritura, la ortografía, el
cálculo y la resolución de problemas matemáticos (S. Zentall, 1993); a
pesar de que la presencia de auténticos trastornos de aprendizaje
abarca, según el grado de estrictez de la definición que tomemos, los
siguientes porcentajes: dislexia entre el 8% y el 38%, discalculia entre
el 12% y el 30% y Disortografías entre el 12 y el 27% (P. J. Frick, y
col., 1991).
No solamente los síntomas principales y
secundarios son responsables de este cuadro dramático. Aunque se acepta
que el niño con TDAH tiene un déficit inhibitorio que le impide
adaptarse, parcialmente, a los requerimientos de la escuela tradicional
en cuanto al nivel de atención, autocontrol (R. A. Barkley, 1997) y de
seguimiento de las reglas que conducen al desarrollo de una capacidad
creciente de trabajar en forma organizada y autónoma (R. Reeve, 1994 y
S. Goldstein & M. Goldstein, 1992) también es cierto que casi todos
los especialistas coinciden en aceptar que gran parte de las
dificultades emergen por un desajuste entre el niño y el contexto
institucional (A. Pelligrini, A., & M. Horvat. 1995). Sería muy
apropiado que el docente, además de conocer las características
neurocomportamentales del ADHD, identifique la forma en que el niño
entra en conflicto con el sistema escolar: será sumamente provechoso
pensar en términos de desajuste social y no solamente en términos
biológicos (R. Rossi, & A. Montgomery, 1994).
Por lo
tanto, modificaciones programadas del ambiente escolar pueden ser
extremadamente valiosas (N. Legters y col., 1994 ). En tal sentido, se
ha pensado el Modelo de Estrategias Preferenciales.
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