QUE NO DEBE HACERSE
En el
transcurso de un día escolar, el maestro dice y hace centenares de
cosas. Cada una de sus palabras, gestos y acciones afecta a los alumnos
con los que trabaja.
La lista siguiente de lo que no debe hacerse ha sido
cuidadosamente preparada para que la consideren todos los profesionales
cuando trabajan con estos niños especiales.
- No se debe suponer que el alumno es holgazán en el aula.
Lo típico es que un niño con trastorno por déficit de atención o
discapacidad de aprendizaje no sea holgazán. Existen otras razones
para su mal desempeño.
- No hay que dejarse engañar por el desempeño errático o
suponer que el alumno trabaja mal deliberadamente, ya que se ha
observado que a veces realiza la tarea que se le ha asignado. El
desempeño inconsistente es característico de este desorden. Los
alumnos a veces pueden realizar el trabajo, y otras veces no.
- No hay que renunciar nunca. Estos alumnos a menudo ponen
a prueba la paciencia del maestro y pueden desalentar a cualquiera.
Por difícil o frustrante que resulte, estos niños necesitan que el
maestro persista y crea en su capacidad para tener éxito.
- No hay que renunciar al empleo de técnicas para la
modificación de la conducta. Los alumnos con TDA suelen no responder
bien a dichas técnicas ni al refuerzo positivo durante períodos
prolongados. Es necesario reformar, revisar y modificar a menudo el
sistema de manejo de la conducta. El esfuerzo vale la pena.No hay
que dejar de hacer participar al personal de apoyo. Pida
cooperación al equipo de consulta o de estudio de alumnos. Ellos
lo ayudarán a realizar observaciones, aportando estrategias de manejo
de la conducta y de enseñanza en el aula, asistiendo a las reuniones
con los padres, proporcionando información y realizando las
derivaciones necesarias. El trabajo con los otros profesionales del
establecimiento aligera la carga.
- No hay que dejar de comprometer a los padres. Invítelos a
visitar la escuela, a observar, al niño en el aula, y a reunirse con
usted para planificar estrategias conjuntas en beneficio del niño. Sea
sensible a las frustraciones y los temores de los padres. A ellos les
resulta doloroso y les crea tensión tener un niño con problemas y
necesidades especiales. Hágales saber que su preocupación primordial
es ayudar a ese niño a tener éxito y a sentirse bien consigo
mismo.
- No hay que rodearse de colegas negativos que critican a
los alumnos, que no son abiertos o receptivos a las nuevas
técnicas y estrategias, o que no han actualizado sus
aptitudes.
- No hay que escuchar a los maestros anteriores que sólo
quieren referirse a los rasgos y características negativos de los
alumnos. Suponga lo mejor acerca del niño. Permita que cada alumno
comience el año con un cuaderno nuevo y limpio.
- No hay que olvidar a ese alumno tranquilo que se sienta
al fondo y es muy fácil que pase el año inadvertido y anónimo.
- No hay que tener miedo de modificar, hacer excepciones y
alterar las tareas asignadas, cuando sea necesario. La meta es el
éxito del alumno, crearle autoestima y conservarla. Con algunos niños,
esto exige flexibilidad y medidas especiales. Es bueno y justo hacer
excepciones para ciertos alumnos con necesidades especiales.
PREVENCIÓN DE LOS PROBLEMAS CONDUCTUALES EN EL
AULA MEDIANTE TÉCNICAS DE MANEJO.
Entre los factores más
importantes para prevenir los problemas de conducta, en particular con
niños que tienen necesidades especiales (por ejemplo, TDA/TDAH,
discapacidad de aprendizaje), se cuentan:
- La claridad de las expectativas.
- Enseñar lo que es aceptable e inaceptable en el aula.
- Estructura y rutina.
- Productibilidad, consistencia.
- Mucha práctica, modelado y revisión de las expectativas y reglas
conductuales
- Consecuencias claras y justas.
- Persistencia.
- Comprensión, flexibilidad y paciencia por parte del maestro.
- Cortar el paso a los problemas con tácticas preventivas.
- Ayuda del maestro, de persona a persona.
Estos niños tienen una especial necesidad de que el aula
esté estructurada y no sea caótica. Necesitan sentirse seguros dentro de
los parámetros de su clase, y conocer exactamente lo que se espera de
ellos en cuanto al estudio y la conducta.
Enseñe
sus reglas Las reglas deben ser pocas, claras y amplias.
Muchos maestros hacen que los alumnos discutan, decidan y redacten por
escrito las reglas del aula, para que la clase las sienta como propias
Ejemplo A:
- Traer los materiales necesarios para el trabajo.
- Seguir las instrucciones y no abandonar la tarea.
- Mantener bajo control las manos y los pies; no manosear los
objetos.
- Ser amable y cortés con los otros.
Ejemplo B:
- Seguir las instrucciones.
- Prestar atención.
- Trabajar en silencio en los períodos en que ésa es la indicación.
- Hacer cada uno su mejor trabajo.
- Exponga la justificación de las reglas. El tiempo que se dedique a
enseñar las reglas y a modelar todas las expectativas conductuales
está bien usado.
- Las reglas, escritas o representadas con dibujos, deben ubicarse
en por lo menos un lugar visible. Enseñe con ejemplos. Muestre las
reglas en acción, mediante el desempeño de roles (role playing).
Esto es adecuado en todos los grados. Se necesitan repaso y
práctica frecuentes a lo largo de todo el año escolar.
- Para cada expectativa respecto de la conducta, se debe:
- Explicar.
- Formular por escrito
- Demostrar esa expectativa en acción.
- Hacer que los alumnos practiquen
Por ejemplo, la práctica de hablar en voz baja: "¿Cómo
suena? ¿Es una voz baja?"
- Comunicar las reglas y expectativas a los padres, por escrito.
Refuerzo positivo El refuerzo positivo
en el aula no puede reemplazarse por nada. Es la mejor estrategia de
manejo de la conducta, y genera autoestima y respeto. Detecte a los
alumnos que hacen lo que usted quiere que hagan. Reconozca y elogie los
casos específicos. Algunos ejemplos de refuerzo positivo en el
aula
- Los mejores reforzadores son el reconocimiento y el elogio
legítimos.
- Recompensar a los alumnos con privilegios (por ejemplo, tareas y
responsabilidades en el aula).
- Por lo general conviene incentivos y recompensas muy importantes
menos que resulten necesarias. Comenzar con recompensas e
incentivos pequeños, sencillos.
- A muchos alumnos los motivan las recompensas tangibles
(autoadhesivos, premios, comida).
Otros reforzadores
sugeridos son:
- Elegir un juego para disfrutar con un amigo.
- Ganar tiempo libre.
- Ganar un desayuno o almuerzo con el maestro.
- Leer u hojear revistas de interés especial.
- Usar la computadora, solo o con un amigo.
- Escuchar música con grabador y auriculares.
- Trabajar con arcilla, pluma o papel especiales o en pizarra
blanca. Ser líder en un juego, quizá como capitán del equipo.
- Anular la nota más baja.
- El alumno puede abstenerse de hacer una tarea que él elija.
- El alumno puede llevar a la clase y mostrar algo que elija.
- Reducción del tiempo en penitencia.
- Autorización para mascar chicle en momentos determinados.
Incentivos en el aula
Los incentivos en el aula son grandes motivadores. Hay dos
que a muchos maestros les han resultado particularmente útiles:
- Los alumnos ganan vales o billetes de imitación con los que pueden
participar en una rifa o remate semanal, quincenal o mensual..Con los
vales o billetes que hayan acumulado pueden comprar juguetes,
distintos artículos o privilegios autorizados por el maestro.
• El maestro va reuniendo fichas o bolitas en una jarra cuando
observa que los alumnos están haciendo algo bien o se comportan
correctamente. Una vez llena la jarra, toda la clase gana una reunión
especial (por ejemplo, con palomitas de maíz, pizza, helados), alguna
actividad o un paseo.
LA ATENCIÓN: OBTENERLA, CONCENTRARLA,
CONSERVARLA
Conseguir y mantener el interés y la
atención de nuestros alumnos no es siempre una tarea fácil. Conseguir
que un alumno con TDA/TDAH permanezca concentrado y trabajando
constituye un desafío monumental para los maestros, y exige experimentar
con diversos enfoques. Modos de lograr la atención de los
alumnos
- Emplee técnicas diversas para hacer indicaciones a los alumnos:
apagar las luces, hacerlas titilar, tocar el timbre, levantar la mano
(como señal de que también ellos deben levantar las manos y cerrar la
boca hasta que todos estén callados), tocar un compás en el piano o
con la guitarra, etcétera.
- Varíe su tono de voz: alto, bajo, susurrante. Dé una orden en voz
alta: "¡Escuchen! ¡Listos! ¡Basta!". A continuación permita unos
segundos de silencio, y proceda a dar instrucciones en un tono de voz
normal.
- Contacto visual. El alumno debe mirarlo mientras usted habla,
sobre todo si le está dando instrucciones. Cuando los alumnos tienen
escritorios dispuestos en varios grupos, el maestro debe disponer que
todos giren sus sillas de modo que queden frente a él cuando así lo
indique.
- Modele la excitación y el entusiasmo por la lección que se inicia.
- Haga a la clase una pregunta sugerente, no muy fácil, capaz de
generar discusión y despertar interés por la lección que se
inicia.
- A veces es útil "payasear" un poco; un sombrero extravagante o
música rara pueden ayudar a atraer la atención de los alumnos.
- Misterio. En una caja, una valija o una huida lleve un objeto
relacionado con la lección que se inicia. Este es un modo excelente de
generar adivinanzas y puede conducir a discusiones o actividades
escritas de muy buen nivel.
- Antes de leer un relato o capítulo, emplee estrategias
introductorias (véase el capítulo 10, sobre artes del lenguaje):
mediante la discusión, con poemas, ayudas visuales, etcétera,
incorpore las experiencias pasadas de los alumnos.
9. Obtenga un ambiente tranquilo antes de empezar a
enseñar.
Cómo concentrar la atención de los
alumnos
- Cuando presenta una lección y da instrucciones, emplee estrategias
multisensoriales.
- Utilice ayudas visuales. Escriba palabras clave o dibuje figuras
en el pizarrón, o bien use el retroproyector en el transcurso de su
exposición.
- Para destacar los puntos importantes, emplee colores: tizas de
color en el pizarrón, v rotuladores de color con el retroproyector.
Escriba con un color diferente las palabras o frases clave, los
distintos pasos de los problemas de computación, las letras que dan
lugar a errores ortográficos en ciertas palabras, etcétera.
- Enmarque con sus manos o en una caja de color el material visual
en el que usted quiere que los alumnos se concentren.
5. Señale el material escrito en el que usted quiere que
los alumnos se concentren: con el dedo, con una regla o con un
puntero.
.Vota: El retroproyector es la mejor
herramienta para concentrar la atención de los alumnos en el aula. Con
él, el maestro puede escribir información en color sin tener que
dar la espalda a la clase, con lo cual mejora el manejo en el aula y
reduce los problemas de conducta. Los maestros pueden modelar
fácilmente, enmarcar la información importante, y a los alumnos les
encanta que los llamen para escribir en el transparente.
Los transparentes pueden realizarse de antemano, ahorrando
tiempo al maestro. Un transparente puede estar cubierto en parte, a fin
de bloquear algún estímulo visual que distraiga. Si se apagan las luces
del aula, la pantalla iluminada retiene la atención de los alumnos. Mi
consejo es que los maestros que no tienen acceso a un retroproyector
hagan todo lo posible para conseguirlo.
- Use una linterna. Apague las luces y logre que los estudiantes se
concentren iluminando con ella a individuos u objetos.
- Siempre que resulte posible, incorpore demostraciones y
exposiciones con práctica.
- Para atraer a los alumnos, explique el propósito y la pertinencia
de la lección siempre que sea posible.
- Manténgase visible
10. Proyecte su voz y asegúrese de que
todos los alumnos pueden oírlo claramente. Tenga en cuenta los sonidos
que compiten con usted en el aula (por ejemplo, un acondicionador de
aire).
Consejos para ayudar a los alumnos proclives a
distraerse
- Haga sentar a esos alumnos muy cerca del maestro.
- Establezca un contacto ocular directo con ellos.
- Ni en el escritorio del niño, ni cerca de sus manos, debe haber
nada que pueda distraerlo.
- El niño debe estar sentado entre alumnos atentos v concentrados.
- Emplee el contacto físico (por ejemplo, una mano en el hombro o en
la espalda del niño).
- Se pueden utilizar técnicas o incentivos para el refuerzo positivo
y la modificación de la conducta (por ejemplo, asignar puntos por
haber prestado atención y haberse concentrado en la tarea, tarjetas
individuales, contratos y tarjetas para puntuaciones, autoadhesivos,
etcétera).
- Elogie al alumno cuando está concentrado: "Me gusta el Modo en que
Adrián está sentado y mira al pizarrón".
- Emplee señales privadas, acordadas con el alumno, para mantener su
atención. Por ejemplo, el maestro puede señalarse los ojos para
indicar "mira", o los oídos para indicar "escucha". Cuando se señala y
toca el mentón, puede significar "mírame a la cara y presta atención".
Mantener la atención y la participación de los
alumnos
- La lección debe ser clara en todo momento.
- El ritmo de la exposición debe ser brioso, activo.
- Prepare de antemano sus materiales, para no perder tiempo.
- Emplee figuras, diagramas, gestos, objetos didácticos y material
interesante.
- Estructure la lección de modo tal que el trabajo pueda realizarse
en parejas o pequeños grupos, para lograr la máxima participación Y
atención del alumno. El aprendizaje cooperativo es la estrategia y
estructura ideal para mantener a los alumnos interesados y
participando. En las aulas actuales, es esencial enseñar a aprender.
- Emplee interrogatorios de alto nivel. Haga preguntas de final
abierto, que requieran razonamiento y estimulen la reflexión y la
discusión críticas.
- Haga que los alumnos redacten notas breves durante la instrucción.
- S. Emplee técnicas para completar. Distribuya un texto con
palabras clave omitidas. Haga que los alumnos llenen lo que falta. En
otro texto, que los niños resalten con color los puntos esenciales.
Ejemplo:"Este capítulo explica modos de atraer…… de los alumnos, y
mantenerlos……..en la tarea".
- Pregunte a todos los alumnos por igual. Muchos maestros, sin
advertirlo, ignoran a algunos niños del aula. En general, el
maestro no se da cuenta de que pasa por alto a algunos alumnos
sentados en rincones, o de que pregunta a los varones con más
frecuencia que a las niñas. Algunos maestros son proclives a
interrogar a los niños que tienen los conocimientos que el docente
desea encontrar. Otros maestros llaman deliberadamente a los alumnos
que les parecen no preparados o ignorantes de la respuesta. Las
estadísticas sobre las expectativas y el desempeño escolar en relación
con la etnia Y el género lo demuestran abrumadoramente
- Los niños son muy astutos, muy pronto advierten los hábitos y el
sistema del maestro, Y se dan cuenta de cuáles son las probabilidades
de que se los llame a hacer aportes en el aula. Los alumnos que
perciben que se los hará hablar frente a sus compañeros permanecen más
atentos.
- Escriba los nombres de los alumnos en paletas de helados, y
extráigalas al azar.
- Grábese en vídeo o en audio para controlar sus propias tendencias
y descubrir a quiénes toma más en cuenta. Advertirlo nos ayuda a
realizar un esfuerzo deliberado para responder a los alumnos que
podríamos haber estado ignorando. Nota: He observado que
yo miro hacia la izquierda v respondo a los niños que están de ese
lado con más frecuencia que a los otros. También tiendo a prestar más
atención a los alumnos perturbadores. Después de haberlo advertido,
esto, tratando de cambiar.
- Disponga una tarjeta en el escritorio de cada niño. Explíqueles
que está tratando de ser justo y llamar a todos equitativamente.
Pídales que tracen una marca en la tarjeta cada vez que usted los
llama. Esto puede hacerse a lo largo de un día, de varios días, o de
una semana. Los resultados son a veces muy reveladores para el
maestro, y por lo general a los niños les gusta cooperar. Por
otro lado, ellos consideran que la elección al azar es justa.
- Después de hacer una pregunta, concédale al alumno una pausa de
por lo menos cinco segundos. Muchos niños necesitan más tiempo para
procesar el interrogante, reunir sus ideas y expresarlas. Trate de
reformular, haga preguntas de sondeo, a aguarde un poco más. A los
alumnos que no logran respondér, dígales que volverá a ellos más
tarde, y efectivamente hágalo.
- Tome medidas especiales. Sea sensible con los alumnos que sus
compañeros consideran malos estudiantes, incapaces de responder.
Establezca acuerdos privados con el niño que tiene este problema, para
ayudarlo a reforzar su autoestima. Le puede proponer que en adelante
levante la mano cerrada cuando no desea que usted lo llame, y la
mano abierta en caso contrario.
Métodos para la respuesta al
unísono
En lugar de llamar a un alumno en particular (lo
que les da la oportunidad de "levantar vuelo" a los niños proclives a
distraerse), intente otros métodos para evaluar la
comprensión.
1. Emplee pizarras individuales. Cada alumno puede
tener una en su escritorio, o bien el maestro las reparte cuando es
necesario. Ante una pregunta o un problema de matemáticas, los niños
buscan la respuesta en sus pizarras v, cuando el maestro lo indica, las
alzan y las presentan para que él las vea.
Nota: Muchos
maestros que emplean pizarras individuales piden que los alumnos lleven
a clase una media vieja donde guardan la tiza, c que utilizan como
borrador.
9. Métodos directos de enseñanza. Los alumnos deben
observarlo cuidadosamente mientras usted extiende el brazo y
les hace una pregunta. Después de permitirles algún tiempo para
pensar, deja caer el brazo, preferiblemente con un chasquido de dedos u
otra señal auditiva. Ante esta indicación, los alumnos deberán dar la
respuesta al unísono.
3. Método de señalar v tocar. Señale a la
izquierda de una palabra (por ejemplo, de una lista escrita en el
pizarrón o en un transparente para retroproyector). Explique a los
alumnos que cuando usted señala una palabra ellos deben tratar de leerla
mentalmente. Cuando, a continuación, usted la toque con el puntero o la
tiza, ellos tendrán que pronunciar la palabra en voz alta. Señale
entonces una palabra, deje pasar unos segundos para que los niños
CONSEJOS PARA DAR
INSTRUCCIONES
Vale la pena dedicar algún tiempo a
asegurarse de que las instrucciones son claramente entendidas por todos
los alumnos. Siguiendo los consejos que damos a continuación puede
ayudar a los niños a seguir sus instrucciones.
- No comience a dar las instrucciones hasta que la clase esté en
completo silencio.
- Aguarde a que todos le presten atención. Tal vez necesite
acercarse a algunos alumnos y tocarlos o darles alguna indicación
física para que se concentren en usted.
- Explique claramente, con lentitud y concisión.
- Hable dando el frente a los alumnos.
- Emplee instrucciones multisensoriales, visuales y verbales. Por
ejemplo, escriba en el retroproyector o en el pizarrón algunas
palabras o frases clave, números de páginas, indicaciones gráficas.
- Dé ejemplos de lo que hay que hacer, muéstrele a la clase.
- No abrume a los alumnos con demasiadas instrucciones al mismo
tiempo.
- Si encarga deberes que los alumnos deberán presentar al día
siguiente o en el curso de la semana, haga que los registren en
su calendario. Ayúdelos a realizar un registro correcto, y deje
el encargo escrito en el pizarrón o en otro lugar visible hasta el
final del día, como recordatorio.
- Controle que la clase haya comprendido, haciendo preguntas
específicas. Por ejemplo:
El maestro: ¿Tenemos que hacer los problemas 8 y
12? La clase: No. El maestro: ;Por qué
no? La clase: Sólo tenernos que hacer los impares.
- Haga que algunos alumnos repitan o reformulen las instrucciones
para estar seguro de que han comprendido.Dé instrucciones completas,
incluyendo lo que usted espera que los alumnos hagan después de haber
terminado la tarea
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