[ EL DOCENTE Y LOS ABORDAJES FARMACOLOGICOS ]

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Tratamiento Multimodal

El tratamiento indicado, según consenso científico, debe ser multimodal (V. B. Van Hasselt, V.B. & M. Hersen, M.,1990; R. A. Barkley, 1998). En los casos menos severos y en los que no haya comorbilidades (Trastornos de Aprendizaje, Trastornos de Conducta, Trastornos de Ansiedad, etcétera) puede ser exitoso un abordaje que combine psicoeducación con terapias cognitivas, comportamentales y educacionales; sin embargo, cuando las dificultades tienen cierta severidad y complejidad, suele ser necesario el uso de terapias fisiológicas, en especial, fármacos.

Fármacos

Se utilizan normalmente tres líneas de medicación: estimulantes, antidepresivos tricíclicos y ciertos remedios habitualmente utilizados habitualmente para tratar la hipertensión arterial. Sin embargo, la línea principal de abordaje es la que utiliza estimulantes.

Estimulantes

El tratamiento con estimulantes para el TDAH se conoce desde fines de la década del treinta (W. Bradley, 1937) pero recién en los años 50 se extendió su uso. Sin embargo, el uso de la dextroamphetamina, la pemolina y el metilfenidato han estado sujetos a una serie de controversias.

Los estimulantes son, según la agencia de los Estados Unidos que regula el uso de fármacos y alimentos, completamente seguros. De hecho, la creencia de que podrían llevar al niño al abuso de drogas es infundada; sin embargo y a pesar de la evidencia científica, la controversia está instalada. La droga más usada e investigada es el metilfenidato.
Los estimulantes no sedan ni excitan al niño. Su eficacia no reside en ningún "efecto paradojal". Al parecer, simplemente mejoran el funcionamiento de los sistemas cerebrales responsables de regular el nivel de alerta (arousal), de monitorear y controlar el comportamiento, a través de un incremento de la disponibilidad del principal neurotransmisor involucrado en tales funciones: la dopamina.

Más del 80% de los niños con TDAH se beneficiarán en su perfil atencional, en la regulación de su nivel de actividad y en un mejoramiento del autocontrol. También se han observado efectos sobre alteraciones motoras y dificultades de aprendizaje tales como disgrafias y dislexias.

Sin embargo, los estimulantes no tienen un efecto prolongado y cuando el niño no está bajo sus efectos, los síntomas se reinstalan. Tampoco mejoran "per se" el desempeño social aunque pueden ayudar significativamente. Otro aspecto desfavorable son los efectos secundarios. S¼stos hacen que en ocasiones no se recomiende su uso. Los principales efectos colaterales son insomnio, pérdida de apetito, dolores de estómago y rebote (fuerte incremento de los síntomas al ceder el efecto).


Recomendaciones al docente

Creemos que el siguiente listado de breves consejos puede ser útil.

 

1
No se involucre en controversias sobre el uso de los fármacos. No tiene que estar ni a favor ni en contra.
2
Solicite permiso a la familia para comunicarse con el médico tratante y hágalo para evacuar todas sus dudas.
3
Si el niño necesita una dosis durante el horario de clases, ayude y supervise para que el remedio sea administrado en el horario correcto. Lleve una planilla de ser necesario.
4
No lo subestime; normalmente rinden por debajo de sus posibilidades.
5
Verifique el desempeño académico, comportamental y social del niño para poder informar al médico tratante y a la familia.
6
Tome nota de los efectos colaterales.
 

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