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Discalculia y TDAH ]

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Características generales de la discalculia

Avanzaremos en principio por un camino ampliamente conocido por los docentes pero que no tiene porque formar parte del bagaje de conocimientos de los padres. Diremos al pasar y en tono humorístico que el trastorno del cálculo es el “pariente pobre” de la familia de los trastornos de aprendizaje, habiendo recibido menos dedicación en la investigación en general y en particular para nuestro interés en sus conexiones con el AD/HD.
Una definición escueta del trastorno del cálculo al que denominaremos discalculia en forma indistinta es la siguiente:

“La discalculia constituye un trastorno en la competencia numérica y las habilidades matemáticas, las cuales se manifiestan en niños de inteligencia normal que no poseen lesiones cerebrales adquiridas.” (Temple C., 1992).

Deberíamos agregar que el rendimiento del niño ha sido establecido de manera consistente por pruebas estandarizadas, tomando debida cuenta de su edad, grado de escolarización. Un resultado directo de este rendimiento disminuido debería ser que el niño sufrirá un desajuste en las actividades de su vida que requieren el uso de tal aptitud no sólo en sus actividades escolares sino también, por tomar el ejemplo de un niño pequeño, el simple hecho de pagar algo y verificar el vuelto en una simple compra de golosinas o de transporte público.
En el caso que el niño padezca algún trastorno neurológico conocido o un déficit sensorial, si hemos de considerar la posibilidad de un diagnóstico de discalculia, el grado de disminución en su competencia numérica y habilidades matemáticas deberá situarse por encima de lo esperado para esos trastornos.
Estos criterios son cuantitativos y no cualitativos. Es decir, siguen un criterio en algún sentido psiquiátrico y psicométrico más que neuropsicológico, ya que no nos dicen nada sobre la naturaleza de la dificultad en el desarrollo de la habilidad para realizar cálculos ni sobre cuál es el proceso mediante el cual un niño determinado termina cometiendo, por ejemplo, el siguiente error al tratar de verificar el año de nacimiento, sabiendo el año de su último cumpleaños (2001) y su edad (12 años):

2001
-12
2013

O bien, por que al ser invitado a resolver el problema nuevamente, nos ofrece el siguiente resultado y no puede descubrir:

2001
-12
1999


En verdad el trastorno del cálculo o discalculia puede ser el resultado de dificultades significativas con otras habilidades (los entrecomillados implican que hay cierta arbitrariedad en la forma de clasificación):

• Habilidades “lingüísticas”: comprensión o denominación de términos matemáticos (por ejemplo, que el signo más (+) o el término sumar significa agregar y/o que el signo menos (-) o la expresión restar significa quitar). Habilidades semejantes son necesarias para la comprensión de problemas escritos (por ejemplo en el caso anterior: “Si en el año 2001 cumpliste 12 años, en qué año naciste?”, una correcta decodificación debería llevar a que el niño haga el planteo de la operación señalada, es decir, una resta).
• Habilidades de tipo “perceptivo”: el niño debe realizar un adecuado reconocimiento y/o lectura de los símbolos numéricos o aritméticos y agrupamiento de objetos. En el ejemplo, que estamos tratando, deberíamos preguntarnos si es usual que el niño confunda el signo (-) con el (+), etcétera o bien, diferenciar correctamente entre 6 y 9, entre 2 y 5, etcétera). Habría que incluir aquí los errores de alineamiento, que implican en verdad habilidades de organizar el espacio.
• Habilidades “atencionales”: reproducir o copiar acertadamente números o cifras, recordar el añadir número que me “llevo” en una suma del tipo 18+7 (cuando está claro que el niño comprende el algoritmo de la suma y la relación entre unidades y decenas).
• Habilidades “matemáticas”: seguir secuencias de pasos matemáticos (completar todos los pasos en un problema de cálculo en forma ordenada), contar objetos de forma racional y aprender las tablas de multiplicar.

El trastorno del cálculo tiene un nivel de asociación alta con los trastornos de aprendizaje de la lectura y la expresión escrita. Obviamente, la frecuente asociación de la discalculia con la adquisición de la lectoescritura es la fuente principal de las dificultades para determinar la prevalencia del trastorno que nos ocupa. Se ha estimado la cantidad de niños que presentan discalculia en el 1% de los niños en edad escolar, según el DSM-IV aunque en mi opinión tal estimación es “excesivamente” conservadora, es decir, plantea más bien un piso que un techo ya que usualmente el diagnóstico se realiza en algún momento entre el fin del primer y el segundo año escolar aunque se pueda haber sospechado la ocurrencia de este trastorno desde la etapa preescolar. No es extraño en niños con un coeficiente intelectual alto que puedan seguir el ritmo de sus compañeros por más tiempo y el diagnóstico se demore hasta pasados los 9 años.
Según C. Temple la prevalencia de las discalculias no puede descender por debajo del 3.6 %, sin diferencia de género. Pero a los efectos de este trabajo será útil un estudio sistemático realizado en Israel que estableció una prevalencia del 6,5% y que sacó a la luz otros hallazgos interesantes:

• 26 % de los niños con discalculia poseían diagnóstico de “probable” AD/HD.
• 17 % de los casos se hallaban asociados a una dislexia.
• 10 % tenían antecedentes familiares de trastornos en la adquisición de las facultades matemáticas.
• No había diferencias de género estadísticamente relevantes (11:10), por lo tanto, ambos sexos estaban representados en iguales proporciones.
Trastorno del cálculo y AD/HD

La estimación de la superposición del AD/HD y los problemas de cálculo es bastante controvertida y el principal motivo radica en que la distribución de los problemas ligados al cálculo se vinculan más fuertemente con un subtipo de AD/HD, en otros términos, los niños que presentan problemáticas atencionales, tengan hiperactividad o no, son mucho más vulnerables a presentar un trastorno del cálculo que aquellos con predominio del factor hiperactividad-impulsividad.

Cuando se presentan discalculia y AD/HD de manera asociada se identifican con gran frecuencia dos tipos de dificultades:

• Problemas con la memoria semántica
• Dificultades para seguir procedimientos secuenciales.

Por ejemplo, se ha determinado que los niños con AD/HD tengan o no trastornos de aprendizaje tienden a ser más lentos en el proceso de recuperación de la información y que continúan apoyándose en técnicas de contar que utilizan un soporte concreto mucho más que los demás niños (por ejemplo, con los dedos), de hecho, el grueso de los niños abandonan estas estrategias en 4to grado no así los niños con AD/HD. El uso de los dedos para contar más allá de los límites de edad esperados en un contexto de educación apropiada sugiere que el niño presenta problemas para utilizar información sobre datos matemáticos básicos ya aprendidos. Es decir, problemas con la memoria semántica.
En los primeros años del proceso de escolarización son más claramente evidentes las dificultades que tienen los niños con AD/HD para ejecutar en forma ordenada los algoritmos propios de cada operación, en especial cuando se trata de la resta y están involucrados procesos de reagrupamiento (E. Benedetto-Nash y R. Tannock, 1999). Como se ve en el erróneo resultado de “1999” de la cuenta ante descripta.
Sin embargo, es un hecho llamativo y conocido que más allá de los recientemente descripto, los niños con AD/HD suelen, por ejemplo a la hora de resolver cuentas o problemas aritméticos, resolver 1/3 menos de problemas que sus compañeros y con mayor números de errores si se los compara con niños sin AD/HD.
En conclusión, (Tannock, R. y Brown T., 2000) la vulnerabilidad de los niños con ADHD en el campo del desarrollo de las competencias numéricas y de las habilidades matemáticas se debe a errores que evidencian una deficiente automatización de operaciones y procesos que oportunamente, han sido aprendidos. Estos errores de automatización se originan en el déficit mnémico ya mencionado y a una velocidad de procesamiento lento principalmente y secundariamente: a fallas atencionales y a la manifiesta tendencia de estos estudiantes a no ejercitar apropiadamente, especialmente, en aquellas actividades que requieren ensayos continuos y rutinarios. El procesamiento lento perjudica la adquisición de los datos numéricos necesarios y esta habilidad disminuida produce perjuicios posteriores en la adquisición y uso de procesos matemáticos más avanzados.


Algunos consejos para padres y docentes

Obviamente, no todos los niños con AD/HD tienen problemas serios en la adquisición de las competencias numéricas y de las habilidades matemáticas, incluso algunos tienen puntos fuertes en estas áreas. Como señalamos, las dificultades se cargan más en los niños con problemas atencionales tengan o no hiperactividad. El siguiente listado de consejos es breve y en el caso de un Trastorno del Cálculo no son sustitutos de una aproximación psicopedagógica apropiada.

• Ponga en práctica todos las acomodamientos necesarios para mejorar el perfil atencional y motivacional.
• Principalmente, en las etapas iniciales de la adquisición de las competencias numéricas utilice instrucción multisensorial.
• Permita y entrene al niño a utilizar el habla auto dirigida para ayudarse en la realización de secuencias y algoritmos.
• Facilite el uso de hojas cuadriculadas para mejorar el alineamiento en los cálculos. El tamaño de las cuadrículas deberá ser inversamente proporcional a la edad. O bien, permita que realice los cálculos con el uso de líneas verticales, nuevamente para evitar los errores de alineamiento.
• Aliente el uso de calculadoras para la auto corrección y motive al niño a “descubrir sus errores”.
• Enseñe al niño algoritmos de resolución de cálculos y problemas que incluyan el proceso de revisión de los resultados.
• Instruya sobre formas de realizar gráficos sobre los enunciados de los problemas que se le presentan en forma oral u escrita.
• Permita soportes concretos en la realización de cálculos, más allá de la expectativa correspondiente a la edad.
• En grados avanzados, permita que el niño utilice “prótesis” electrónicas para realizar sus cálculos, cuando lo que está en juego es la demostración de habilidades superiores a las de los simples cálculos.
• Proporcione tiempo extra para realizar los exámenes y/o ejercicios con lo cual disminuirá el estrés que suele aquejar a estos niños en las evaluaciones.
• Disminuya las distracciones permitiendo que el niño disponga un ejercicio por página o dos, uno en la parte superior y otro en la parte media de la misma o facilitando que cubra con otro papel parte de la hoja en la que trabaja.
• Si el niño tiene problemas con la dirección de las operaciones se puede marcar la misma con una flecha cuando ejercita en el hogar o bien, permitir que la columna de las unidades se encuentre remarcada con un resaltador de textos.
• Si el niño suele confundir las operaciones, como en el ejemplo inicial de este capítulo, se le puede pedir que antes de hacer la operación la coloree con un resaltador de textos, o bien puede hacerlo el docente o un alumno tutor.
• Ayude al niño a preparar sus exámenes con ejemplos de exámenes ya tomados.
• Instruya al niño sobre el estándar de calidad que usted requiere en cada trabajo y adáptelo al nivel de sus dificultades.
• Enseñe los algoritmos para la resolución de problemas y no vacile en tener recordatorios en lugares visibles. Recuerde que basta con instruir, los comportamientos deben ser modelados y moldeados hasta que el niño exhiba una comprensión que se exprese en la utilización correcta de los mismos y en su generalización apropiada a otros contextos.
• Utilice juegos matemáticos electrónicos y/o con tarjetas que permitan el ejercicio, por ejemplo, de las tablas de multiplicación.


Bibliografía

Benedetto-Nash E. y Tannock, R. Math computation performance and error patterns among attention-deficit hyperactivity disordered and normal boys. Journal of Attention Disorder; 3:121-134, 1999

Gross – Tsur, V.; Manor, O. & Shalev, R. S. 1996. Developmental dyscalculia: Prevalence and demographic features. Developmental Medicine and Child Neurology 38: 25 – 33

Tannock, R. y Brown, T. Attention-Deficit Disorders with Learning Disorders in Children and Adolescents, pp. 231-295 en Brown T. (Ed.) Attention Disorders and Comorbidities in Children, Adolescents and Adults, American Psychiatric Press, Inc., Washington, 2000.

Temple C. 1992. Developmental dyscalculia. En: S. J. Segalowitz & I. Rapin (Eds) Handbook of Neuropsychology, Vol. 7. Elsevier: Amsterdam. Pp. 211 – 222

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